16 jul. 2013

La olvidada esclavitud blanca

Habitualmente no se considera que el Islam sea una ideología racista. Antes al contrario, se subraya que la “religión de la paz” posee un fuerte componente antitribal o en todo caso que la distinción más fuerte es la que separa a creyentes y no creyentes. Dentro del relato, las versiones abiertamente racistas del Islam, como la “nación del Islam” o el nuwuabianismo, o quienes consideran a Alá nada menos que un “supremacista blanco”, suelen considerarse desviaciones estrafalarias.

No tengo un conocimiento bastante exhaustivo de los textos y la tradición mahometana para dar una opinión tajante, pero sospecho que la visión del Islam, y de los imperios islámicos, como una ideología totalmente libre de racismo es un constructo ideológico orientado a sintonizar con el “zeitgeist” occidental, en especial desde el fin de la segunda guerra mundial y el desprestigio de la idea de "raza".

Un fenómeno histórico que no se suele recordar, pero que tiene un tremendo interés, es la esclavitud blanca a manos de los imperios islámicos de la edad media. Peter Frost habla de esto en uno de sus fantásticos post:

Europa solía exportar esclavos al mundo no europeo. Tal declaración asombrará a la mayoría de la gente de hoy, incluso a algunos de los educados en la universidad. Seguro, tales esclavos eran pocos en número y ciertamente menos que los esclavos africanos llevados a través del Atlántico. Y seguro que todo eso ocurrió antes del comercio de esclavos atlántico. Pues bien: no y no. Los números son enormes. En la cima de este comercio, unos 10.000 europeos orientales fueron hechos esclavos cada año entre 1500 y 1650 para ser exportados al Norte de Áftica, el oriente medio y el sur de Asia... un total de 1.5 millones. En comparación, las Américas recibieron menos de 300.000 esclavos africanos antes de 1600 y otro 1.5 millón entre 1600 y 1700. Los europeos occidentales también fueron esclavizados y llevados fuera, principalmente al norte de África. ¿Cuántos? Más de un millón entre 1530 y 1780. 

Frente a los prejuicios culturales que subrayan una y otra vez “privilegios blancos” arraigados en la noche de los tiempos, y que por lo visto imponen a los europeos una carga moral superior a la de ninguna otra raza humana, el comercio de esclavos blancos fue un importante episodio histórico, en ciertos sentidos más importante que los demás.

Es más, la esclavitud blanca y en concreto el “militarismo esclavista” del imperio otomano, a partir del siglo XVI, ayudó a moldear uno de los sistemas políticamente más exitosos del mundo islámico. Fue a la vez la semilla de su crecimiento y de su destrucción. Francis Fukuyama se ocupa de esto en su libro sobre los orígenes del poder político ("The origins of political order"): “A lo largo de las provincias balcánicas del imperio, se dispersaban grupos de oficiales a la búsqueda de chicos jóvenes entre doce y veinte años. Era la dervshirme o leva de cristianos jóvenes” (Pág. 189). Fukuyama estima que en los tiempos más álgidos del imperio eran esclavizados más de 3000 jóvenes cristianos cada año.

Además de en soldados, los príncipes musulmanes estuvieron tradicionalmente muy interesados en otra cosa: mujeres blancas.


Une nouvelle arrivée

Esta es una diferencia básica entre el comercio de esclavos negros, que eran utilizados corrientemente para el trabajo físico en las plantaciones. Frost lo explica:

En contraste, los esclavos blancos eran usados más para servicios domésticos, particularmente concubinato y matrimonio. Había una preferencia aún más fuerte por las mujeres, como refleja el ratio de sexo de la población esclava: los esclavos negros eran predominantemente hombres, y los esclavos blancos eran predominantemente mujeres. Más aún, mientras que los negros de ambos sexos eran vendidos por el mismo precio, las mujeres rusas y circasianas eran vendidas por más del 50% que los hombres de la misma nacionalidad. 

¿Qué acabó con el comercio de esclavos blancos, un fenómeno desconocido en el imperio romano? Más que el progreso hacia una concepcion más “humanitaria” en el mismo seno de los imperios esclavistas, islámicos o no cristianos, fue el fortalecimiento de los estados europeos blancos y la decadencia política y militar de los imperios islámicos. Reconquista, y otras cosas hoy vistas con resquemor desde el relativismo cultural.