22 oct. 2010

La eugenesia, en España, fue católica y tradicionalista

Es bien sabido que la eugenesia o "el movimiento biosocial que aboga por el uso de prácticas dirigidas a la mejora de la composición genética de una población" ha cautivado tanto a facciones progresistas como conservadoras. En España, las ideas eugenésicas encontraron acomodo en el conservadurismo tradicionalista, y en las primeras décadas del siglo XX estuvieron fuertemente impregnadas por el odio ideológico hacia el liberalismo y la izquierda. Un artículo publicado por Francisca Juárez González en Asclepio (la edición es de 1999 pero se ha liberado digitalmente ahora) pasa revista a la peculiar eugenesia hispánica.

Misael Bañuelos (1887-1954), autor de Antropología actual de los españoles fué algo así como el trasunto español de Hans F.K. Günther (inventor del "tipo ideal nórdico" querido por los nazis), al creer identificar nada menos que un "núcleo de raza nórdica" en Castilla (Bañuelos también comenta que los judíos son "uno de los pueblos más terribles de todos los tiempos"). Pero quizás el más importante y al tiempo pintoresco ejemplo de eugenesia española es Antonio Vallejo-Nágera (1889-1960), bastión del tradicionalismo católico, en cuyas ideas encontramos "un cruce de las concepciones científicas deterministas, y del pensamiento básico de la derecha antidemocrática española". Tanto Bañuelos como Vallejo-Nágera favorecerían una versión alternativa del eugenismo, una "Higiene de la Raza" dirigida no a conservar la pureza del genotipo, "pues la mezcla racial es una constante de nuestra historia", sino a crear "una supercasta hispana, étnicamente mejorada, robusta moralmente, vigorosa en su espíritu". Esta higiene pasaba, en definitivas cuentas, por purgar el hispanismo del izquierdismo y el liberalismo que habría pregnado en las degeneradas clases populares.

Basándose en ideas "constitucionalistas" que permitían supuestamente determinar los rasgos psicóticos de un individuo a partir de su morfología, Vallejo-Nágera consagró esfuerzos a intentar asociar la degeneración racial con la militancia izquierdista y el "aplebeyamiento del pueblo español", que atribuía en parte a "la nefasta influencia de un círculo filosófico de sectarios, de los krausistas" y de "una prensa a sueldo del marxismo internacional". El médico nacido en Palencia culpaba a la izquierda de intentar borrar "todo rastro de las gloriosas tradiciones españolas", particularmente la familia llamada tradicional y a la democracia por favorecer el paso a puestos de responsabilidad a "psicópatas o degenerados superiores".

El intento del racismo científico por patologizar el pensamiento revolucionario tuvo en España, así pues, una encarnación católica y tradicionalista que Vallejo-Nágera concretó en sus trabajos sobre prisioneros de guerra republicanos: Biopsiquismo del fanatismo marxista. En esta obra se llegó a clasificar a los prisioneros en dos categorías "Biopsíquicas": los "propagandistas y vividores marxistas" (ciclotímicos) y "los fanáticos marxistas que han combatido con las armas en la mano" (esquizotímicos). Los individuos investigados también se dividieron en cinco grandes grupos: combatientes internacionales, presos políticos españoles hombres, presos políticos españoles mujeres, nacionalistas vascos y nacionalistas catalanes.



ResearchBlogging.org Juárez González, F. (1999). La eugenesia en España, entre la ciencia y la doctrina sociopolítica Asclepio. Revista de historia de la medicina y de la ciencia, 51 (2), 117-131